
Explica que es fundamental garantizar una alimentación adecuada a nuestro perro, para evitar carencias nutricionales y sobrepeso, que supone una mayor sobrecarga de las articulaciones y acelera la degeneración progresiva de las mismas y la aparición del dolor que conlleva la artrosis. La pérdida de peso permite una gran mejoría de los síntomas asociados a la artrosis canina.
El sobrepeso y la edad avanzada aumentan las posibilidades de que aparezca la enfermedad, aun así la artrosis canina puede aparecer a cualquier edad independientemente del tamaño del animal. El dolor, la cojera e incluso la irritabilidad pueden ser algunos de los síntomas de la artrosis canina, pero existen otros.
Animate y contesta nuestro breve cuestionario y sabrás la posibilidad de tu perro de padecer la .enfermedad.
Aun así no olvides que tu veterinario tiene la última palabra,
La artrosis canina es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que cursa con dolor y por tanto cojera o intolerancia mayor o menor al ejercicio. Afecta a perros de todas las razas y suele aparecer en edades avanzadas. Aun así se da también en perros jóvenes con algún traumatismo previo o enfermedad hereditaria (displasia).
El dolor es el principal síntoma y al ser continuado se activan una serie de mecanismos en el sistema nervioso central que hacen que ante estímulos de igual intensidad el perro sienta cada vez más dolor a la vez que acelera la progresión de su enfermedad.
Por eso, y aunque no tiene cura, es importante el tratamiento para evitar el dolor y mantener las articulaciones lo más móviles posible durante el mayor tiempo. El perro con artrosis no tiene por qué sufrir dolor y ver disminuida su movilidad a consecuencia del mismo.
Las claves están en el control del dolor y la inflamación con antinflamatorios no esteroideos (AINE), además de realizar ejercicio controlado para mantener la movilidad y de hacer dieta en caso de que el animal tenga sobrepeso.
Actualmente existen AINE de larga duración que permiten una sola dosificación al mes, lo que hace posible el control continuado y en periodos prolongados del dolor, con la consiguiente mejoría de calidad de vida del perro y mejoria en la evolución del proceso.